miércoles, 12 de diciembre de 2012

Las Internacionales Obreras


Para explicar el fenómeno de la Comuna de París, insertamos dos esquemas de http://historiacontemporanea-tomperez.blogspot.com.es/ y dos vídeos:





Diferencias entre marxismo y anarquismo

Siguiendo a http://historiacontemporanea-tomperez.blogspot.com.es/ las diferencias básicas entre anarquismo y marxismo podrían resumirse en el siguiente cuadro:
Las diferencias nos permiten constatar que ambas doctrinas comparten objetivos: la construcción de una sociedad sin clases y sin propiedad privada (el comunismo), pero desde presupuestos teóricos distintos (diferente papel del Estado y del individuo, distinta concepción de la libertad) y mediante estrategias diferentes e incompatibles (partidos políticos/sindicatos anarquistas). No obstante, ambas doctrinas se convertirán en las ideologías dominantes dentro del movimiento obrero, en modernas "religiones laicas" a las que se adherirán millones de personas en todo el mundo, dispuestas a hacer la revolución para destruir el orden burgués y el sistema capitalista.

Un cuadro más elaborado sería el siguiente: 

Las diferencias desde el punto de vista de Bakunin:
Soy un partidario convencido de la igualdad económica y social, porque sé que sin esta igualdad, la libertad, la justicia, la dignidad humana, la moralidad y el bienestar de los individuos así como la prosperidad de las naciones no será más que un engaño. Pero a pesar de ser partidario de la libertad, primera condición de la humanidad pienso que la igualdad debe establecerse en el mundo mediante la organización espontánea del trabajo y de la propiedad colectiva de las asociaciones productoras libremente organizadas... y no mediante la acción suprema y tutelar del Estado…
Los comunistas creen un deber organizar las fuerzas obreras para apoderarse del poder político de los Estados. Los socialistas revolucionarios, en cambio, sólo confían en la libertad ... ; piensan que la humanidad se ha dejado mandar demasiado tiempo y que el origen de su infidelidad no está en una u otra forma de gobierno, sino en el mismo hecho del gobierno, sea éste cual fuere.
Ese es el punto que divide principalmente a los socialistas o colectivistas revolucionarios de los comunistas autoritarios, partidarios de la iniciativa absoluta del Estado.
...Ellos afirman que solamente la dictadura (la de ellos, evidentemente) puede crear la voluntad del pueblo. Nosotros les respondemos: ninguna dictadura puede tener otro objeto que el de perpetuarse; ninguna dictadura podría engendrar y desarrollar en el pueblo que la soporta otra cosa que la esclavitud. La libertad sólo puede ser creada por la libertad.
Bakunin, La Comuna de Paris y la nación del Estado, 1871
 
Marx es un comunista autoritario y centralista. Quiere lo que nosotros queremos: el triunfo de la igualdad económica y social, pero en el Estado y por la fuerza del Estado; por la dictadura de un gobierno provisional, poderoso y, por decirlo así, despótico, esto es, por la negación de la libertad. Su ideal económico es el Estado convertido en el único propietario de la tierra y de todos los capitales, cultivando la primera por medio de asociaciones agrícolas, bien retribuidas y dirigidas por sus ingenieros civiles.
Nosotros queremos ese mismo triunfo de la igualdad económica y social por la abolición del Estado y de todo cuanto se llame derecho jurídico que, según nosotros, es la negación permanente del derecho humano. Queremos la reconstitución de la sociedad y la constitución de la unidad humana, no de arriba a abajo por la vía de cualquier autoridad, sino de abajo arriba, por la libre federación de las asociaciones obreras de toda clase emancipadas del yugo del Estado.
... Hay otra diferencia, esta vez muy personal, entre él y nosotros. Enemigos de todo absolutismo, tanto doctrinario como práctico, nosotros nos inclinamos con respeto no ante las teorías que no podemos aceptar como verdaderas, sino ante el derecho de cada cual a seguir y propagar las suyas... No es este el talante de Marx. Es tan absoluto en las teorías, cuando puede, como en la práctica. A su inteligencia verdaderamente eminente une dos defectos: es vanidoso y celoso. Le repelía Proudhon, tan sólo porque este gran hombre y su reputación tan legítima le hacían sombra {...}. Dice mis ideas, no queriendo comprender que las ideas no pertenecen a nadie, y que si uno busca bien encontrará que precisamente las mejores, las más grandes ideas han sido siempre el trabajo instintivo de todo el mundo...
Carta de Bakunin a su amigo Rubicone Nabruzzi, 23-VII-1872





martes, 11 de diciembre de 2012

El anarquismo


Algunos textos anarquistas: 

La libertad es el derecho absoluto de todo hombre y mujer, mayor de edad a que su conciencia y razón sean los únicos responsables de sus actos, de realizarlos por propia voluntad y de no ser responsables, en consecuencia, más que frente a ellos mismos y  a la sociedad de la que forman parte, pero solamente en el caso de que hayan consentido libremente formar parte de la misma. […]
Sólo soy verdaderamente libre cuando todos los seres humanos que me rodean, hombres y mujeres, son igualmente libres... de modo, pues, que cuantos más sean los hombres libres que me rodean y más profunda y amplia sea su libertad, más extensa, profunda y amplia lo será la mía {...} la esclavitud de uno sólo entre la tierra, es una ofensa contra el principio de la humanidad, es una negación de la libertad de todos.
      Bakunin, extracto de la futura sociedad internacional  revolucionaria “La Fraternidad”, 1865

El Estado ha sido siempre el patrimonio de una clase privilegiada cualquiera: clase sacerdotal, clase nobiliaria, clase burguesa. Clase burocrática, en fin, cuando el Estado, habiéndose agotado todas las otras clases, cae o se eleva, como se quiera, a la condición de máquina{...}
Siempre garantiza lo que encuentra: a unos, su riqueza; a otros, su pobreza. A unos, la libertad basada en la propiedad; a otros, la esclavitud, consecuencia fatal de su miseria. 
M. Bakunin

La base de toda la organización política de un país debe ser la comuna absolutamente autónoma, siempre representada por la mayoría de los sufragios de todos los habitantes mayores.
Cada país, cada nación, cada pueblo (pequeño o grande, débil o fuerte), cada región, cada provincia y cada comuna tienen el derecho absoluto de disponer de su suerte, de determinar su propia existencia, de escoger sus alianzas, de unirse y separarse, de acuerdo con su voluntad y sus necesidades y sin ningún miramiento para con los supuestos derechos históricos... La unión de las partes en un todo, para ser verdadera, fecunda y fuerte debe ser absolutamente libre.
M. Bakunin
M. Bakunin


lunes, 10 de diciembre de 2012